¿Crear una empresa desde tu casa?
Muchos de nosotros hemos pensado alguna vez como sería trabajar desde casa, sin embargo, no nos hemos atrevido a hacerlo por miedo a que sea difícil, sin embargo la gestión de tu propio negocio desde tu domicilio es posible, siempre y cuando se tenga una buena idea, una inversión mínima y tan solo unos metro cuadrados.
Son pocos los ingredientes que se necesitan para crear tu propio negocio, una buena ideas, muchas ganas y una buena conexión a internet. Una solución ideal para arrancar con poco dinero y minimizar riesgos, ya que las barreras con las que nos encontramos son mínimas en comparación con el ahorro de costes e ingresos que puedes generar. A continuación te mostramos las claves para emprender sin salir de tu casa.
Sin horarios
Los horarios son unas de las cosas que más aborrece un trabajador por cuenta ajena, por lo que al encontrarte todo el día en casa puedes trabajar en cualquier momento, además el cliente sabe donde estás y te localiza sin problemas. Los pedidos, por su parte te llegan sin perder el tiempo que supone que los devuelvan a correos. El único inconveniente es la soledad que supone trabajar sin tener relación con otros compañeros.
Ojo con el stock
El almacenamiento de productos tiene doble cara, porque cuando acabas teniendo un stock muy grande, permite abaratar precios y aumentar ventas, pero a medida que vaya creciendo el stock, la falta de espacio será notoria y necesitará un alquiler de un local. Otra alternativa es trabajar con cantidades más limitadas estableciendo estrategias de otro tipo, como incorporar las últimas novedades.
Requisitos legales
Trabajar en casa no exime de cumplir los requisitos legales necesarios para formalizar tu empresa. E incluso en algunas ocasiones será necesario realizar algún tipo de reforma en casa para cumplir la normativa pertinente.
Contacto físico
Puede ser un inconveniente a la hora de quedar con un cliente que reclama ayuda y el contacto físico es inevitable. Si tienes tu casa bien acondicionada no será problema, pero la mayoría de los casos no dices al cliente, "venga usted a mi casa". En estos casos dos alternativas, quedar en un punto neutro o bien alquilar un espacio de oficina por horas, una opción que cada vez tiene más impulsos.

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